Qué hacer cuando mi familiar quiere hablar con gente que ya no está

Cuidar a una persona con Alzheimer u otra demencia, requiere asumir cambios constantes y nuevas situaciones a resolver con poco tiempo.

Si hace unos días hablábamos de la desorientación nocturna, hoy queremos meter el foco en la confusión que puede sufrir nuestro familiar al querer hablar con alguien que ha muerto, puede que hace poco o ya hace tiempo.

Que nuestro familiar con demencia pregunte por una persona que ya no puede ser muy doloroso, sobre todo cuando los mismos cuidadores estamos pasando por el duelo de la pérdida de la persona. A continuación, contamos ciertos consejos para hacer frente a la situación.

Las personas con demencia confunden pasado y presente y viven en una realidad alterada. Además, les cuesta controlar sus emociones. Por eso es normal que ante la confusión quieran buscar a una figura querida. Escuchar sus inquietudes sin cortarlas y mostrar apoyo con un tono de voz calmado y cercano, o con contacto físico, ayudará a paliar la situación de desconcierto.

En demencias avanzadas, el razonamiento de la persona funciona de una forma diferente, por lo que negar las emociones o la vivencia que tiene la persona afectada, por ejemplo, con aquella que ya no está, será contraproducente y podrá generar una discusión. Es más recomendable trabajar desde la empatía, la comprensión y la paciencia para adentrarnos en su «mundo».

Ante esta situación que analizamos, se puede intentar distraer a la persona afectada con otro tema o animarla a realizar una actividad significativa. Esto puede ayudar a reconducir a la persona a la realidad presente.

Como cualquier otra persona, las personas con demencia necesitan actividades que les hagan sentir bien y les gusten. Sentirse una persona útil con una vida plena mejora el bienestar de las personas y por tanto, mejorarán las obsesiones (que son a veces el núcleo de querer hablar con alguien que ya no está) y la ansiedad. Por lo general, el ejercicio físico adaptado también es vital para mejorar la calidad de vida de la persona.

Mantener un entorno tranquilo, familiar y seguro puede ayudar a la orientación de la persona y a disminuir su inquietud, disminuyendo las situaciones de confusión que desencadenen al tema que tratamos.

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